Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

África Terán - Aveiro

Después de un año te piden que recuerdes que ha sido tu Erasmus, que en un folio y medio describas tantas experiencias nuevas, tantas caras desconocidas que se acaban convirtiendo en parte de tu vida, y es que así comenzó todo... llegas a esa nueva ciudad, Aveiro, con las típicas cosas de una joven principiante que es la primera vez que va a vivir fuera de casa.

Te lanzas a la aventura chapurreando un poco de portugués, haciendo tu primera tortilla de patatas y poniendo tu primera lavadora, con miedo a no desteñir la ropa, quemar la cocina o inundar la casa (toda catástrofe es posible). Y empiezan a pasar los días y a conocer a miles de personas, tus primeras “Cervejas”  o comidas internacionales, donde empiezas a familiarizarte con las distintas costumbres existentes en el mundo, y es que aunque parezca mentira, Portugal... ese País tan cercano tiene la costumbre de comer a las 12:00 y cenar a las 20:00, y eso de la siesta, no la conocen ni de cerca.

Así que los primeros días en la universidad se convierten en un suplicio, tienes hambre todo el rato, no deja de llover y no te enteras ni cuando la profesora ha dicho “Buenos días”, pero todo acaba por las tardes, cuando te juntas con esos desconocidos, empiezas a moverte por la ciudad, a descubrirla.

Los momentos de echar de menos y querer volverte a casa no tardan mucho en llegar,  pero decides aguantar el tirón, pasar todo lo malo y seguir adelante. Y es que si una palabra describe mi Erasmus es “INTENSIDAD”, todo se vive al máximo, el amor, el desamor, la fiesta, la risa...incluso la amistad.

Empiezas a hacer de esos desconocidos tu familia, ellos son los que comparten contigo el  día a día, disfrutan tus días buenos y te ayudan en los malos, sin ellos esa experiencia no sería lo mismo.

Y cuando ya has conseguido adaptarte, entender el idioma, has encontrado tu sitio, tus amigos... empieza la cuenta atrás para volver a casa, en ese momento ya no quieres moverte de allí, y empieza otra vez esa intensidad de no dejar nada sin hacer, viajes, comidas y festivales continuos, empieza a hacer buen tiempo y la playa se convierte en nuestro lugar favorito, ¡EL MEJOR MES DEL ERASMUS SIN DUDA!

Pero no tardan en llegar las despedidas, las lágrimas, fotos y carteles para que no se nos olvide la experiencia, promesas de reencuentros, de volver a esa ciudad que comencé odiando y que poco a poco aprendí a querer. Y lo único que te queda es el recuerdo y la alegría de volverte a encontrar con tu familia Erasmus, porque como se decía en Lilo & Stich:

“OHANA SIGNIFICA FAMILIA, Y LA FAMILIA NUNCA TE ABANDONA”.

África De Terán González.

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