Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Alberto, Riga (Letonia)

En Noviembre de 2010 fue cuando comenzó nuestra carrera por conseguir la beca Erasmus y no descubrimos nuestro destino final hasta Mayo de 2011. Mi pareja, Laura, también se embarcó en esta apasionarte y novedosa aventura. En Ceuta somos pocas las personas que nos vamos de Erasmus, pocas las becas que se ofertan y pocos los destinos entre los que elegir. Conseguir dos becas a un mismo destino no fue tarea fácil.

Tras largos meses de rellenar solicitudes, realización de permutas, aceptación de las permitas y rechazo de éstas, el final de los tramites llegó un 25 de Mayo, cuando nos informaron que nuestra beca pertenecía a una maravillosa ciudad del Báltico, Riga. Cuando finalizamos, nos pusimos en marcha para la compra de billetes, realización de la matrícula, solicitud de becas, pasaporte y todo tipo de documentos que eran necesarios para nuestra estancia. Todo esto ocurrió en un periodo muy corto de tiempo, ya que el 27 de julio partíamos hacia Riga. ¿Por qué tan pronto? Pues porque no hay nada mejor que comenzar tu experiencia Erasmus con un curso intensivo de la lengua oficial: letón. Tras haber estado dos días de viaje, teniendo que haber utilizado un barco, un autocar y dos aviones, llegamos a Riga algo cansados.

La primera impresión que tuve de Riga no fue nada buena. Llegué muy tarde y me fui directamente hacia la residencia “Prima”, en la cual solicite su entrada desde España. Era la residencia que te ofrecía la universidad de letonia. Estaba oscura, en un sitio alejado, triste, con casas anticuadas en su alrededor y no se sentía el ambiente letón en sus calles. Al día siguiente todo fue distinto. Nuestros padres y nosotros nos trasladamos al centro para investigar un poco la ciudad y realizar turismo. La situación dio un giro de 180º, Riga es una ciudad muy bonita, llena de parques, edificios, tiendas… y un maravilloso canal en el que en primavera-verano puedes alquilar una embarcación y navegar por él.La acción de nuestros padres fue primordial para encontrar el piso, ya que nosotros nos teníamos que incorporar al curso de letón. Encontrar alojamiento fue complicado, ya que muchos letones solo hablan letón o ruso, pero a pesar de esto, encontramos una pequeña casa que se alquilaba en el centro, 420 lats (600€), todo incluido: gas, agua e internet. Nos reunimos con el casero y el 2 agosto ya estábamos alojados en nuestro nuevo hogar. Comenzamos el curso de letón. Al principio teníamos miedo de la dificultad que podría tener, pero nada de eso. Los profesores del curso eran muy bueno; declinaciones, mucho vocabulario, pero nada que no se apoyara con el día a día, con horas en los ordenadores, actividades, excursiones, fiestas, películas… Es lo que tiene un curso intensivo, que no te aburres. Finalmente llegó el día del examen con el que conseguí el A2 en letón. Si no hubiese sido por la beca Erasmus, nunca me hubiera planteado estudiar esta lengua. No solo aprendí este idioma, sino que también conocí a los primeros amigos de mi Erasmus: Alemanes, Portugueses, Checos… Con esto también tuve la oportunidad, no sólo de conocer el letón, sino que pude conocer distintas culturas y formas de vida, que te hacen abrir tu mente y ver más allá de lo que siempre habías visto. Al finalizar el curso de letón, comenzamos las clases ordinarias.

Primero tuve que encontrar mis asignaturas, que estaban ofertadas en inglés, que tenían que ser equivalentes a las de España no sólo en temario sino también en número de créditos. La mayor parte de las asignaturas las cursé en el primer semestre. En el segundo semestre tuve un par de asignaturas que se ofertaban el letón, ya que eran de deporte y no entraban en las impartidas en inglés. Fue una experiencia muy interesante, ya que observas distintas formas de entrenamiento, de ver el deporte y además aprendes un poco más del idioma autóctono. Una de las asignaturas que más me gustó fue en la que tuvimos que visitar distintos colegios letones, de educación primaria e incluso algunos de secundaria.

Los colegios eran espectaculares, muy distinto a lo que estaba acostumbrado a ver. Enseñan a los niños a fabricarse sus propios juguetes con madera y tela, lo que incrementaba su habilidad creadora y saber valorar las cosas. También disponían algunos de un pequeño huerto y un leñero abarrotado de leña, lo cual es muy importante para el frío invierno. Al dedicarme a la educación este fue uno de los puntos en el que reflexiones mucho, incorporando las vivencias positivas a mi futura enseñanza. Aparte de la parte académica, Riga tiene mucho ocio. Allí aprendí a patinar sobre hielo, conocí la fiesta letona, bares, lugares donde comer bien, jugar a futbol con personas de diferentes países y distintas creencias e incluso, por desgracia, conocí el hospital.

Una de las cosas más importante fue la nieve. Me encanta ver nevar, ver los parques cubiertos por un manto blanco y el canal congelado por las bajas temperaturas; hasta -27ºC. La primera nevada tardó en caer, a principios de diciembre, pero los últimos copos se dejaron caer a principios de abríl. Uno de los deportes más importantes en Riga es el Hockey sobre hielo. Fui a ver numerosos partidos, uno de ellos fue el que enfrentaba al Dinamo de Riga vs Dinamo de Moscú. Gran numero de Erasmus fuimos al partido, llevando pancartas, trompetas… todo organizado por la organización ESN (Erasmus Student Network).

Una de las posibilidades que te ofrece Riga es la de conocer diversos países que tiene a su alrededor como Suecia, Estonia, Lituania y Rusia e incluso de conocer ciudades muy bonitas de la propia Letonia como Sigulda, Cesis y Jurmala. El viaje más esperado por mi fue el de Rusia, en concreto la ciudad de San Petersburgo. Otro estilo de vida, otra mentalidad, y especialmente otro tipos de fiesta, son muy ruidosos en este aspecto.

En cuanto a monumentos e historia es una ciudad interesante. Una de las actividades que realicé y que más me gustó fue la de poder ayudar a una profesora española que impartía clases en la universidad de letonia. Su objetivo era dar a conocer la cultura y tradiciones españolas a sus alumnos letones. Nos pidió que si podíamos colaborar en esta tarea y no dudamos ni un solo segundo en ofrecerle nuestro apoyo. Colaboramos con el “Club de Español”, chicos letones que estudiaban español y que les interesaba saber cosas de nuestra cultura: ciudades, gastronomía, fiestas, la siesta… Llevamos comida típica española, y que más típico que una buena tortilla de patatas.

También escuchamos música y dimos a conocer ciudades como Madrid, Guadalajara y Ceuta, incluso llegué a aprender cosas nuevas de éstas que desconocía. Con este proyecto también aprendí a enseñar cosas de mi ciudad, a saber expresarme correctamente en público, a hablar despacio… ya que no debemos olvidar que la transmisión estaba dirigida a personas que su lengua materna no es el castellano.

También descubrimos algo de la cultura letona, trajeron comidas típicas y dulces, y conocimos el “cumpleaños feliz” en letón. La beca Erasmus te abre la mente y te enseña cosas que nunca te podrías haber imaginado que fuesen así o que no conocías. Una de las peculiaridades de esta ciudad es su alta seguridad, y no me refiero a los organismos de seguridad, sino a que las personas se respetan mucho mutuamente y respetan lo ajeno, eso es algo muy positivo a la hora de visitar o alojarte en un país nuevo para ti. Una de las imágenes que me impactó mucho fue el ver, un día de nevadas, todos los paraguas en la planta principal de la facultada abiertos y nadie cogía un paraguas que no fuese el suyo.

Otras de las cosas que me gustó fue que uno de los primeros días me dejé todos mis documentos de identidad, móvil, llaves de casa en la facultad y al día siguiente estaba todo en el mismo sitio donde me lo olvidé. Aquí parece algo descabellado, pero allí es lo más normal del mundo. En conclusión, la beca Erasmus es una de las mayores experiencias que se pueden tener en la vida. En un año eres capaz de aprender más cosas y más valores que los que podías haber adquirido anteriormente.

Llegar a un país extranjero, del que solo has visto algunas fotografías y algún comentario gracias a google, y darte cuenta de que tienen una visión totalmente distinta de la vida de la que tenemos aquí. Respeto, disciplina, educación, saber estar y saber respetar a los iguales. Instalarte en un país en el que poco a poco forma parte de tu vida, de tu rutina y vas adquiriendo las buenas costumbres del báltico. Todas estas experiencias vividas y todas las que podría contar, hacen que la beca Erasmus merezca la pena, ya que lo que comenzó con “nos elegirán a nosotros, te imaginas” ha sido, hasta el momento, la mejor experiencia de mi vida: Erasmus en Riga.