Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Ana Rosario González Rivero

Todo comenzó  un catorce de septiembre de 2015. Un día cargado de muchos sentimientos, tanto por todo lo que dejaba en Ceuta como por todo lo que me esperaba a mí llegada a Bratislava.

Tuve la gran suerte de haber coincidido en Ceuta con Kristina y Lucia, dos muchachas eslovacas. Y cuando llegue a mi nuevo destino allí  estuvieron ambas muy al pendiente de mí, de hecho Kristina me recogió en el aeropuerto y me llevó hasta la residencia, y allí me ayudo con todo el papeleo.

El primer semestre se hace más largo, es en el cual toca adaptarse a otra ciudad, a otras personas, y lo más complejo a convivir con otro idioma. Muchas veces te entran ataques de coger las maletas y volverte, pero no gracias a mensajes de ánimo desde casa.  Finalmente cuando llega la hora de volver a casa no queremos volver, nos gustaría quedarnos más tiempo disfrutando de esta bonita experiencia. Sin duda uno de los mejores momentos es cuando suben familiares a verte allí, tan lejos, y yo tuve la suerte de que vinieran mis primas.

Ahora toca hablar de la residencia, en mi caso estuve en  Incheba, que fue recomendada por la Universidad. Estaba situada a unos 10/15 minutos andando del centro, y a unos 15 minutos de la universidad en bus (el 88 casi siempre amarillo). Mi habitación era doble con balcón, bastante cómoda y amplia, eso sí, el cuarto de baño se comparte con una tercera persona más. Los trabajadores de la residencia no eran muy agradables que se diga, pero como casi todos los eslovacos, pero bueno alguno que otro se salvaba. La residencia tiene seis cocinas todas con neveras, pero lo recomendable es pedir en recepción una para el cuarto (15€ mensuales). Además, dispone de un gimnasio, y un restaurante bastante económico para los días que no apetece cocinar. Y otra cosa buena es que se puede imprimir lo que quieras durante las 24 horas.

Respecto a la Universidad, la coordinadora desde el primer día te ayuda en todo lo que necesites, y está siempre a nuestra disposición, eso sí, no le ¡mandéis correos!  No suele contestarlos pronto, siempre es mejor ir a su despacho.

Y tengo que decir, que la típica frase de que “a los Erasmus se lo regalan todo, no hacen nada más que salir de fiesta”  es un mito, al menos en mi caso. Yo tuve que estudiar, y estudiar mucho. Pero como en todas las universidades, hay asignaturas difíciles, pero también otras fáciles.

Allí coincidí con Leire y Gonzalo (compañeros de la universidad de Ceuta) que aunque solo conocía de vista, nos hicimos muy buenos amigos. Ya que esta experiencia es única, por lo que las personas con la que la compartes tiempo se convierten en especiales para ti, y es bonito encontrarnos ahora y recordar todos los momentos vividos juntos ¡tanto los buenos como los malos eh!

Bratislava es una ciudad muy pequeña, pero al menos para mí acogedora. La elegí como destino, primero porque a mí no me gustan las ciudades grandes, y también porque tiene una situación geográfica muy buena y precios bastantes económicos a la hora de realizar viajes. Algo que me hacía mucha ilusión de ver en esta ciudad era la nieve, y tuve tantísima suerte que solo la vi dos días. Respecto al frio, cada año es diferente, el anterior al mío fue un año muy frio que llegaron a -20, en el mío lo mínimo fue -10, ¡menos mal!  La vida allí no es cara, tampoco mucho más barato que aquí en Ceuta, en algunos aspectos si, en otros no.

Sin dudarlo por un segundo volvería a repetir esta experiencia con los ojos cerrados, es una experiencia única que recomiendo a todo el mundo. Te ayuda a cambiar tu forma de ver el mundo. Disfrutas de muchas cosas, viajes, fiestas, aunque no lo creas también de las clases, de reuniones hasta  las tantas en las habitaciones, en las cocinas, etc. Y se tiene la oportunidad de conocer a  personas de distintas partes del mundo, principalmente de Europa.

Futuros estudiantes Erasmus, disfrutad al máximo de esta experiencia única, id a clase, viajad, salid de fiesta, hablad todo lo que podáis  en inglés, etc. Bares que les recomiendo son Slovak Pub, Mamut, Narnia, y los bocatas que venden en la calle justo del McDonald’s del centro; y como olvidarme de Baron, bar mítico de estudiantes de Erasmus. Y de discotecas de todas las que hay me quedo con The Club y Boat Party. Os dejo dos aplicaciones que os salvarán en muchas ocasiones: imhd.sk y Hoping Taxi.

Espero que os vaya muy bien y os sirvan mis experiencias.

¡Hasta pronto!

Ana Rosario González Rivero.

Ana Rosario González RiveroAna Rosario González RiveroAna Rosario González RiveroAna Rosario González RiveroAna Rosario González Rivero