Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Cristina Escrivá - Braga (Portugal)

Meses antes de partir a Braga, ciudad al Norte de Portugal, visité varias páginas webs de hoteles del centro de la ciudad. En una de ellas encontré un hotel pequeño en pleno centro que tenía descuentos para los estudiantes Erasmus. Rápidamente me puse en contacto por correo electrónico e hice mi reserva. Cuando llegó la hora de marchar de España, me llevé la casa a cuestas (sí, eché de todo en LAS MALETAS). Parecía estar de mudanza, suerte que mi madre me llevó en coche hasta el hotel. Días más tarde me enteré de que otra chica Erasmus que también era de Ceuta iba a alojarse en ese mismo hotel. Hablamos y nos propusimos quedar cuando llegásemos. También mantuvimos contacto con otros Erasmus a través de un grupo de Facebook. Una vez allí, comenzó la aventura.

Me puse en contacto con la muchacha nada más llegar, la cual vino a recibirme y a presentarme Erasmus que ya había conocido. Me propusieron salir esa misma noche, pero el viaje me tenía agotada y aún no había desecho las maletas. Y es que esa es una peculiaridad del Erasmus, siempre hay algo que hacer y gente con la que salir.

Los portugueses, en general, son personas muy amables y dispuestas a ayudar. En la Universidad me dieron un trato excelente y solventaron todos mis problemas de la mejor manera. Allí, conocí más Erasmus y cambié de alojamiento a un piso compartido más cerca de la Universidad.

Aproveché mi estancia para conocer las ciudades más relevantes del País, siempre en compañía, nos recorrimos Portugal de Norte a Sur. También conseguí un nivel bastante aceptable del idioma, con lo que obtuve el certificado DEPLE o B1 de portugués para la acreditación del Grado, dato que considero muy importante.

Como experiencia personal, creo que viajar a otro país me ha abierto la mente. Valoro más el aprendizaje de otras lenguas, pues considero que, gracias a haber podido comunicarme con fluidez con las personas a las que conocí, he aprendido muchas cosas y hecho muchos amigos. Se suele decir que el Erasmus es todo fiesta y diversión, pero yo he pasado muchas tardes de lluvia reunida con mis compañeros realizando trabajos de la Universidad y resúmenes de temarios escritos en otro idioma. Conozco compañeros Erasmus de medicina que podrían visualizar cada uno de los estantes de la biblioteca y explicar a qué tipo de libros pertenece cada uno. Muchas horas de estudio, muchas horas de trabajo, un gran esfuerzo, muchos amigos, muchas culturas, muchas risas y muchos llantos, pues las despedidas no saben bien. El Erasmus es independencia, es vida, y cada uno decide cómo vivir su vida y aprovechar cada día de ésta.

¿Mi consejo? Si tenéis la oportunidad, deberíais ir rellenando esos: “Exchange Student”, “Application Form”, “Learning Agreement”, “Language Course Form”, “Preacuerdo académico”, y demás documentos, pues no os arrepentiréis de haber vivido una experiencia Erasmus.

Cristina Escrivá Bastida

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