Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Miriam Martos en Gdansk (Polonia)

 

ERASMUS

¿Qué pensaba yo que iba a ser el Erasmus? Cómo todos los estudiantes, yo sobre el Erasmus sabía que era una beca con la que te podías ir al extranjero un semestre o un año entero a estudiar; en el cuál ibas a conocer a gente nueva, salir mucho de fiesta, aprobar las asignaturas de forma más fácil… en resumen TODO VENTAJAS. Y sí, todo esto es cierto pero hasta que no te vas no te das realmente cuenta de que esa “gente nueva” se convierte en tu familia, esa “cantidad de fiestas” en momentos inolvidables (si no te pasas con el alcohol claro), esa “forma fácil de aprobar” en una ayuda enorme para mejorar y conocer técnicas diferentes de estudio y un idioma que no es el tuyo… Pero el Erasmus no se resume solo en estas cosas, aprendes a valorar pequeños detalles que antes pasaban desapercibidos, el simple hecho de tener que valerte por ti mismo te hace crecer, te da la oportunidad de conocer culturas y costumbres diferentes gracias a los amigos que haces de otros países y a los viajes que puedes hacer y muchas cosas más que solo se descubre una vez que te conceden esta gran oportunidad.

Sé que todos los ex−Erasmus dicen y dirán lo mismo, pero para mí realmente ha sido la mejor o de las mejores experiencias de mi vida, he aprendido interiormente más de lo que me llegaba a imaginar y he vivido momentos que difícilmente se podrán repetir; esos primeros encuentros con gente que era totalmente desconocida para mi, esos primeros contactos con un país totalmente diferente, esas risas, llantos, viajes, fiestas, cocinar con ellos, aprender de ellos, enseñarles, el empezar hablando inglés como si fueras un indio y ver como mejora…esto es una pequeña parte de todo lo que echaré de menos.

¿El Erasmus tiene algo malo para mí? Por supuesto, el no estar completamente segura de si podré volver a verlos a todos.

¿Qué les diría a los que tienen dudas para irse? Que se dejen de tonterías y que adelante, que los miedos se quitan nada más pisar el nuevo país y ver que te reciben con brazos abiertos; que por supuesto que tendrás tus días de bajón pero también tendrás a alguien que esté ahí para ello. 

Miriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam MartosMiriam Martos