Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Oscar, Cassino (Italia)

Puedo definir esta etapa con tan solo una palabra: INCREIBLE!

Nueve meses me han servido para vivir experiencias que nunca olvidare, gente que durante este tiempo se ha convertido en mi familia, viajes improvisados que me han enseñado la mejor cara del extranjero...

Al principio, cuando llegue a Cassino, una pequeña ciudad con apenas 30.000 habitantes pensé que todo aquello que me habían dicho anteriores erasmus no iba a ser así.

El primer mes fue el más complicado, pues fue el proceso de adaptación ya que no entendía el idioma, no conocía el lugar ni a la gente, ni había encontrado sitio en el que vivir durante los próximos nueve meses. Pero una vez pasado este periodo de adaptación todo lo que llegó fue positivo e inolvidable.

Una vez comenzaron las clases en la facultad  fui conociendo nueva gente erasmus, quienes luego se convertirían en mi familia (familia erasmus). Poco a poco empece a dominar el idioma pues entre el curso de italiano que realizaba en la facultad junto con la convivencia diaria con italianos hizo que me integrará rápidamente.

Comenzaron los viajes por toda Italia y también por otras ciudades europeas. Fueron viajes que por mucho que planeaba salían totalmente diferente a lo pensado, aunque gracias a eso acababan superando mis expectativas, intensos, improvisados, inigualables, indescriptibles y por supuesto inolvidables. Una de las cosas que se debe aprovechar durante tu estancia erasmus es viajar.

Un ingrediente indispensable en el erasmus es la fiesta. Como Cassino era pequeño no tenia apenas lugares de ocio, salia de fiesta en Roma. Eran fiestas organizadas por asociaciones universitarias de Roma (ESN, SPQE, etc), a las que todos los  estudiantes erasmus como yo asistían. Fiestas que me han dado los mejores momentos del erasmus, fiestas en las que he conocido a personas increíbles, fiestas en las que todo era inesperado y en las cuales nunca sabías lo que te iba a deparar la noche romana.

Aunque no todo era Roma, Cassino me ha dado lo que ningún otro sitio me podría haber aportado como lugar erasmus. Largas horas de “capuccino” con nuestra pequeña familia, comer las mejores pizzas del mundo, los mejores helados que en ningún otro sitio donde he estado han superado, quedadas en el parque con el resto de erasmus para hacer comidas y, cómo no, ver los partidos de la selección española de la eurocopa en medio de la plaza con el resto de italianos.

Tras nueve meses he de decir que Cassino  ha sido el mejor destino que podría haber elegido para realizar mi erasmus y que siempre recordare con una sonrisa.

Lo peor del erasmus son las despedidas al final de esta etapa pues a muchos de los que durante este periodo han formado parte de tu familia probablemente nunca vuelvas a verlos por diversos motivos.

Óscar Ríos Delicado

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