Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta

Silvia Alzar Fulguerts, Coimbra (Portugal)

Soy una chica de 23 años que va a contar cómo ha vivido durante un año de Erasmus.

No decidí que me iba hasta el último momento como quien dice. Un amigo me aconsejó una página web en la que podías encontrar gente en mi misma situación, la web se llama Erasmusu, ahí encontré a Ana mi mejor amiga de esta aventura, con quien sin vernos en persona conectamos a la perfección, eso me dio más ganas de vivir esta experiencia. Econtré a más gente con mi mismo destino que me añadieron a un grupo de Whatsapp donde había más de 100 contactos.

Fuimos hablando para encontrar un piso en el que vivir durante el curso, pero fue un poco difícil ya que sin conocer la ciudad no sabíamos que sitios eran los mejores, si eran caros o baratos, si las condiciones del piso eran las adecuadas, etc. De hecho llegó agosto y seguíamos sin casa… Recuerdo como Ana (chica a la que aún no conocía de nada) me escribió un día para preguntarme si había encontrado algo para vivir y yo le contesté “no he tenido tiempo Ana, mi abuela está agonizando y estoy bastante mal”.  Pasó ese mal trago como es la pérdida de un ser querido, y algo me dio la lucidez y la rapidez para encontrar una casa que nos gustase a las dos y decidir pagarla sin más espera, en ese momento supe que esto estaba a punto de empezar.

Septiembre, el principio, todo son nervios, tienes ganas de ir pero al mismo tiempo tienes miedo porque no sabes cómo va a ser, y que vas a pasar 9 meses alejado de tu familia y amigos.

Mi destino Portugal, Coimbra una ciudad completamente desconocida para mí, a unas 12 horas de viaje en autobús desde Sevilla. Pasé la noche antes de irme en casa de un amigo, Tarun. Él me acompañó hasta la estación de autobuses y pudo ver mi cara descompuesta, de miedo y nervios, pero él me entendía ya que el año anterior fue él quien viajó hasta Alemania para vivir su Erasmus. Tenía mucho miedo porque una vez entrar a otro país no iba a tener cobertura y si me perdía o no sabía llegar no podía contactar con nadie aunque por suerte por cada rincón de Portugal había Wi-fi.

Tuve la gran suerte de que Ana vino a buscarme a la estación ya que ella llevaba ya en Coimbra una semana y supo moverse para recogerme y ayudarme con todo el equipaje que llevaba, lo recuerdo como si fuera ayer. Algo tan extraño, no me estaba creyendo que yo que nunca había salido de Ceuta y que nunca antes había vivido sola lejos de mi familia estuviera empezando a vivir aquello.

Vivíamos en una casa con una chica, Andrea y un chico Mattieu de Francia, no estaba nada mal, nosotras las chicas hacíamos muchas cosas juntas, salíamos de fiesta, hacíamos la compra juntas, y demás… El primer día de fiesta conocimos a muchos españoles pero no nos sentimos nada integradas con ningún grupo y yo pensé estamos a finales de septiembre la gente ya tiene los grupos hechos y no tenemos hueco, fue un poco raro. Más tarde llegó Andrea, sí, otra Andrea, chica con la que conecté genial como con Ana.

Poco a poco fuimos conociendo a gente, como María que llegó más tarde, la conocimos gracias a otra chica de la que prefiero no hablar porque causó grandes estragos entre muchos españoles. Y por último llegaron Soraya, Mario, David, Gonzalo, Laura, Roberto, Jesús, Luis Carlos, Rodrigo, Xabat, Laura, Ana, Dani. Todo este grupo llegó un poco tarde para mi gusto, porque aunque nos conocíamos de todo el primer semestre no nos juntamos hasta el segundo semestre, cuando llegó Marina, una chica de Lloret de mar que nos enamoró a todos por lo buena, cariñosa y adorable que es. Llegó tarde también pero fue como si llevase todo el curso una amiga increíble.

En fin me llevo a muchísima gente de este Erasmus y sin duda puedo decir que es la mejor experiencia de mi vida, volvería a vivirlo de nuevo con la misma gente. Ha despertado en mí un sentimiento que nunca antes había sentido, y me ha hecho crecer como persona y abrir mi mente.

Lo he pasado tan bien, en cada comida, en cada cena, en cada fiesta, en cada viaje, ha sido una aventura que sólo se puede entender viviéndola, y ahora pienso en cuando dudaba si irme o no y pienso en lo que me podría haber perdido…

Coimbra me ha enamorado  y su gente pero sobre todo la familia que formamos y lo querida que me he sentido. Me llevo a personas increíbles que me han hecho disfrutar y vivir un año de locura y emociones. 

Silvia Alzar FulguertsSilvia Alzar FulguertsSilvia Alzar FulguertsSilvia Alzar FulguertsSilvia Alzar Fulguerts